El intercambiador de calor regula la temperatura del motor al transferir el exceso de calor al refrigerante o al aceite, previniendo el sobrecalentamiento y asegurando la eficiencia. El mantenimiento regular—limpieza de los pasajes, verificación de fugas e inspección de corrosión—es vital para evitar obstrucciones, reducción del rendimiento de enfriamiento y daños en el motor. Negligir el mantenimiento puede llevar al sobrecalentamiento, mayor desgaste y costosas averías.