Las mangueras flexibles transportan fluidos vitales (combustible, refrigerante, aceite o aire) entre los componentes del motor mientras absorben vibraciones. El mantenimiento regular incluye: Inspeccionar en busca de grietas, protuberancias o puntos blandos. Verificar la seguridad de las abrazaderas y las fugas de conexión. Monitorear el endurecimiento o la degradación.
Reemplazar según los intervalos del fabricante (típicamente cada 5 años). Las mangueras degradadas pueden causar fugas de fluidos, sobrecalentamiento o riesgos de incendio. El reemplazo proactivo previene fallos repentinos y mantiene la integridad del sistema.