La culata sella la cámara de combustión, alberga válvulas/bujías y gestiona el flujo de aire. Las grietas, la deformación o la falla de la junta pueden causar fugas, sobrecalentamiento o pérdida de potencia. La inspección regular, el par adecuado y el mantenimiento del refrigerante previenen daños y aseguran la eficiencia del motor.