Los solenoides controlan funciones clave como la inyección de combustible, la operación de válvulas y el turbocompresor al convertir señales eléctricas en movimiento mecánico. El mantenimiento regular—limpieza, inspección del cableado y prueba de funcionamiento—asegura la fiabilidad y previene fallos. Los solenoides defectuosos pueden causar un mal rendimiento del motor, paradas o un aumento de emisiones. Las revisiones y reemplazos oportunos optimizan la eficiencia y evitan reparaciones costosas.