Los sensores del motor monitorean parámetros críticos como la temperatura, la presión y las emisiones, asegurando un rendimiento y seguridad óptimos. El mantenimiento regular es esencial para prevenir fallos, mantener la precisión y evitar reparaciones costosas. La limpieza, calibración y reemplazo oportuno extienden la vida útil del sensor y la eficiencia del motor. Negligir el mantenimiento puede llevar a un mal rendimiento o averías.